Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Cinexcusas
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Cinexcusas
Cinexcusas
Por Luis Tovar

Morelia 17 (III y última)

La sección en competencia de largometraje mexicano de ficción del FICM19 se completó con los siguientes filmes:

Sus primeros dos largoficciones, Entre la noche y el día (2011) y El comienzo del tiempo (2014), evidenciaron en Bernardo Arellano a un cineasta de ideas claras y mano firme, cualidades que vuelve a poner en práctica en El paraíso de la serpiente, película escrita, coproducida –con Damián Aguilar, también fotógrafo– y dirigida por él. Cómodo trabajando con actores profesionales poco expuestos, de presencia discreta pero de gran eficacia, esta vez Arellano instaló la historia en un pequeño poblado al que inesperadamente llega, con ciertos aires garciamarqueanos, una suerte de ángel, aquí un profeta-curandero involuntario y taciturno que nada sabe de sí mismo, cuya presencia altera la rutina parsimoniosa del pueblo entero.

Actor bien conocido, José María Yázpik debuta como director cinematográfico con Polvo, coescrita por él y Alejandro Ricaño. Producida por un pool que, entre otros, incluye al propio José María y a la muy experimentada Mónica Lozano, la cinta muestra buenas hechuras fílmicas, que se antojaban exigibles considerando al equipo entero de producción y en las cuales, por lo tanto, no debería consistir el mayor mérito en conjunto. Ubicada cronológicamente en 1982, la historia consigna lo que puede considerarse una etapa temprana del narcotráfico y la influencia ejercida por éste en la vida cotidiana de los habitantes de un mínimo pueblo bajacaliforniano. Contada en tono ligero, ambivalente o indecisa entre la comedia y el costumbrismo, Polvo queda como buena ópera prima para un Yázpik que parece capaz de filmes más ambiciosos.

Hace cuatro años Joshua Gil filmó La maldad (2015), buena ópera prima realizada con mínimos recursos, y ahora vuelve con Sanctorum, filme que elabora una clara denuncia de la situación violenta que se vive en el campo a consecuencia de la siembra y tráfico de estupefacientes, hibridándola con elementos de lo que en otros tiempos solía llamarse “realismo mágico”. Con sutilidad y buen tino, Gil no borda la historia con los hilos del thriller político, tremendista casi por necesidad, ni en los del costumbrismo folclorista, inevitablemente cursi, que eran los riesgos más evidentes en los que habría podido caer este filme de difícil clasificación, saludablemente producido, actuado y dirigido como quien se pone al servicio de un tema y no como quien se sirve del mismo.

Andrés Clariond Rangel debutó en largoficción con Hilda (2014), saludable alegato contra el clasismo mexicano bien sostenido de principio a fin, lo cual por desgracia no puede afirmarse de Territorio, que lamentablemente parece el paradigma de la película que arranca de manera promisoria pero sin remedio va desinflándose conforme la trama avanza. Escrito por él mismo, el guión incurre en más de una redundancia y, peor, en precipitaciones narrativas que conducen al filme a callejones sin salida cercanos al absurdo. Interesante por principio y desplegada con eficiencia, la historia de una pareja deseosa pero imposibilitada para procrear, acaba trivializada en un muy convencional trío de engaños amorosos.

Por el contrario, Fernando Frías de la Parra mejoró notablemente desde su ópera prima Rezeta (2012), a su segundo largoficción, titulado Ya no estoy aquí –por cierto ganador tanto del premio principal del FICM 19 como del que concede el público–, en el que, a partir de un guión suyo, cuenta la vida cotidiana de una pandilla de adolescentes, llamada Los Terkos, habitante de los barrios populares del Monterrey contemporáneo. A ritmo de música kolombia –así, con “K”– y bailes orgullosamente autóctonos, la trama se centra en la vida y suerte de Ulises, menor de edad que se ve obligado a emigrar a un Brooklin que tampoco parece tener nada para él. Sensible, penetrante y sin la menor pretensión edificante, Ya no estoy aquí retrata estupendamente un flanco urbano aún muy poco visitado por el cine.

comentarios de blog provistos por Disqus