Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Prosaísmos
Usted está aquí: Portada / Arte y Pensamiento / Prosaísmos
Prosaísmos
Por Orlando Ortiz

El controvertido Leopoldo Lugones

Hay autores cuyo propósito parece ser maravillar a sus lectores. Sin dejar de ser fieles a su estilo e ideas, brincan de una modalidad a otra (por denominarlas de alguna manera que no sea “género”) con la maestría, habilidad, precisión y la buena fortuna de un saltimbanqui experimentado. Esa ha sido mi impresión con respecto al narrador Leopoldo Lugones. Como poeta también ha sido controvertido y en ambos casos me he preguntado, y sigo preguntándome, qué tanto su cuestionamiento y casi olvido (por no decir “destierro”) se debe a motivos extraliterarios.

Esto no me sorprende pues he visto, en numerosas ocasiones, cómo se degrada a escritores excelentes por sus ideas, pero este juicio ideológico se extiende, lamentablemente, a su producción literaria. Que estuvieran equivocados en su filiación política o ideológica no implica que también en sus valores estéticos. En algunos casos, después de algunas décadas, o años, se les “perdona” y son incorporados al canon. Es el caso de Vasconcelos en México, y de algunos otros autores y poetas que en las postrimerías del XIX pertenecieron a los “científicos” o se desempeñaron como diplomáticos en el régimen porfiriano. Algo similar ha ocurrido con los autores de izquierda, pues en la actualidad muchos han sido olvidados, o reivindicados, según los vientos políticos que soplen; el caso de José Revueltas es especial, pues muchos jóvenes y no tan jóvenes ignoran que durante mucho tiempo su obra fue soslayada por el establishment literario, y que sus primeras obras se editaron por suscripción y en ediciones marginales.

En el caso de Leopoldo Lugones, tenemos que es fundador del primer club socialista (o comunista) de Argentina, posteriormente militó en las filas del partido liberal, y en las postrimerías de su vida fue fascista declarado. Creo que algunos lo condenaron por comunista, y otros por fascista.

Mi primer acercamiento a Lugones, del que sólo había oído decir que era poeta, fue al encontrar en alguna librería de viejo La guerra gaucha. En esos tiempos mi admiración por estos personajes era muchísima, producto de haber leído El gaucho Martín Fierro, de José Hernández, Fausto, de Estanislao del Campo, Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes y algo de Hilario Ascasubi y Bartolomé Hidalgo.

La guerra gaucha me deslumbró, pues ahí estaba el gaucho que conocía, pero presentado de una forma que iba más allá; por un lado, el carácter histórico del tema, y por el otro el habla y los usos y costumbres y paremiología gaucha. Era notable la voluntad de estilo del autor, sus inquietudes modernistas y a la vez inflexiones y vocabulario que para nada se sentían falsos ni folclóricos. Los caracteres que presentaba en todos y cada uno de los cuentos eran verosímiles y cargados de una fuerza tremenda. Eran hombres, mujeres o niños “de carne y hueso”, no arquetipos o pretextos para contar una historia.

En las obras mencionadas había encontrado la poesía gauchesca, pero en la obra de Lugones me topé con una verdadera épica en prosa, pues de principio a fin estaba presente la lucha por la independencia pero despojada de heroicidades gratuitas o melosas, sin patrioterías. Como asevera Allen W. Phillips, es “una simbólica glorificación de la victoriosa campaña de Martín Güemes y sus gauchos en el Norte (de Argentina) durante la independencia”.

Lugones fue el maestro de muchos y el olvidado de todos, me parece. Sin duda su carácter tuvo algo que ver, pero no menos que, siendo modernista, no seguía cánones establecidos por esta corriente, siempre estaba buscando y se negaba a ser ubicado dentro de alguna escuela. De ahí que haya sido también, según Borges, autor del primer cuento de ciencia ficción de las letras latinoamericanas y espléndido cultivador de la literatura fantástica. Horacio Quiroga lo admiraba muchísimo, por ello se ofreció a acompañarlo, como fotógrafo, cuando Lugones fue comisionado a elaborar un estudio sobre las misiones jesuíticas, en Misiones, que posteriormente le sirvió para escribir, un año después, El imperio jesuítico.

comentarios de blog provistos por Disqus